lunes, 18 de septiembre de 2017


La clase anterior y la de hoy explicamos la concepción hipótético-deductiva de la ciencia, defendida por Hempel entre otros. Según esta concepción, los científicos están abocados a resolver problemas. Por ejemplo: 

¿cuál es el mecanismo de la herencia biológica?
 ¿por qué existe la admirable adaptación de los organismos de las diversas especies a su ambiente? 
¿depende la velocidad de la luz de la velocidad de su fuente?
¿cuál es la causa de la fiebre puerperal?
¿qué tipo de fuerza - si la hay - mantiene a los planetas en sus órbitas?
¿por qué las bombas aspirantes no pueden extraer el agua a más de 10,3m?
  
 Para dar respuesta a estos problemas se proponen hipótesis: afirmaciones o suposiciones generales que permiten, en principio, explicar el problema planteado. Pero los científicos no se contentan con el hecho de que la hipótesis propuesta permita dar cuenta, o "de sentido", del fenómeno investigado. Les interesa saber si la hipótesis es realmente aceptable o no. Y para ello la contrastan empíricamente, la ponen a prueba, la someten a examen empírico. Esto -  la contrastación empírica de una hipótesis - involucra, como vimos, al menos dos pasos, uno lógico y uno empírico. 
   
El paso lógico (deductivo) consiste en extraer de la hipótesis, mediante razonamiento lógico o matemático, ciertas consecuencias deductivas pertinentes, consecuencias que nos digan qué debería esperarse, de acuerdo con la hipótesis, si hiciéramos tal o cual experimento (u observación o medición). A estas consecuencias observacionales las llama Hempel "implicaciones contrastadoras" (abreviado I) de la hipótesis H. De modo que el científico puede plantear este paso lógico de la siguiente manera:
 

* Si la hipótesis H fuera verdadera, entonces debería serlo también I.

Este condicional se lo obtiene
razonando lógicamente a partir de H, ya que I es una consecuencia lógica que se obtiene tomando a H como premisa.

** El segundo paso, el paso empírico, consiste en determinar empíricamente (observando, midiendo, etc.) si la consecuencia que se extrajo de H, es decir, I, es verdadera o no. 

Este segundo paso es empírico porque no se lo resuelve simplemente razonando, sino observando, midiendo, manipulando etc.

Dependiendo de si I resulta verdadera o falsa, la hipótesis quedará confirmada o refutada respectivamente. La refutación (i.e., demostrar que H es falsa) es, en principio, lógicamente más nítida que la confirmación, pues se basa en una forma de razonamiento válida que es el modus tollens:

H--->I
-I
----------------            Modus tollens
-H
 
  En cambio, no hay una forma válida de razonamiento que nos autorice a concluir la verdad de H a partir de la verdad de I: esto sería caer en la "falacia de afirmación del consecuente", que es, como ya sabemos, lógicamente inválida:

H -->I
I
----------                   Falacia de afirmación del consecuente.
H

 
Lo único que podemos concluir del hecho de que una consecuencia I de H resultó verdadera es que H ha sido confirmada por los elementos de juicio.
Pero la confirmación de una hipótesis (el hecho de que una o más consecuencias suyas resulten verdaderas) no nos asegura que la hipótesis es verdadera. El apoyo confirmatorio es, en el mejor de los casos, es un aval parcial y no definitivo. Una hipótesis puede ser confirmada por una o varias de sus implicaciones que resultan verdaderas, pero nada nos asegura que una implicación que obtengamos en una futura contrastación de la hipótesis resulte falsa, y por tanto refute la hipótesis.



 Estuvimos repasando también parte de la historia relatada por Hempel sobre los inicios de la investigación de Semmelweis sobre la fiebre puerperal. Vimos que se abordó un problema - que, expresado de manera general, es el de dar con la causa de esta "fiebre puerperal" - y se propusieron varias hipótesis como soluciones tentativas al mismo (por ejemplo, la hipótesis que atribuye las muertes a la posición de las parturientas; y todas las demás que se fueron planteando); y luego se contrastó estas hipótesis mediante la experiencia. Según vimos, esta contrastación consiste, en primer lugar, en pensar: ¿qué debería esperarse si la hipótesis propuesta fuera verdadera? Es decir: ¿hay algo que la hipótesis implique a nivel de observaciones o resultados experimentales posibles? Éste es un paso esencialmente lógico, es decir, de deducir consecuencias observacionales de la hipótesis planteada, es decir, consecuencias cuya verdad o falsedad pueda ser decidida por observación o experimentación. Estos enunciados derivados de la hipótesis, repitámoslo, son las "implicaciones contrastadoras" (test implications) de las que habla Hempel.

Como se trata de un paso lógico, de extraer conclusiones a partir de la hipótesis, hay que razonar (argumentar) para establecerlo. Por eso leemos en el texto de Hempel cosas como éstas:


Semmelweis estaba en lo cierto al argumentar que si su hipótesis fuera verdadera, entonces la destrucción de las partículas cadavéricas mediante lavado antiséptico reduciría la mortalidad.



O en el caso de la contrastación de la teoría de Torricelli:



Pascal halló una nueva implicación contrastadora de esta hipótesis. Argumentaba Pascal que si el mercurio del barómetro de Torricelli está contrapesado por la presión del aire sobre el recipiente abierto de mercurio (esto es parte de la teoría de Torricelli), entonces la longitud de la columna disminuiría con la altitud...



Esto es, las implicaciones son derivadas argumentando, razonando lógicamente a partir de la hipótesis.



Luego de ello viene un segundo paso empírico: el de determinar si la implicación derivada es verdadera o falsa: mediante observaciones, experimentos o mediciones.



De acuerdo a cómo resulte la implicación (verdadera o falsa), la hipótesis o teoría que se contrasta quedará confirmada, si la implicación derivada de ella resulta verdadera, o refutada, si resulta falsa.



En el caso de la hipótesis H que atribuye la fiebre puerperal a la posición de las parturientas, la deducción de una consecuencia observacional a partir de la hipótesis planteada fue razonar que Si H fuera verdadera, entonces, si cambian de posición las parturientas, disminuirán las muertes por fiebre puerperal en la división primera. (Esa consideración lógica nos da una idea clara acerca de qué observación/experimento podemos hacer para poder poner a prueba a H).

Luego se procede a determinar si ese enunciado que dedujimos de la hipótesis (que hemos subrayado, y que podemos llamar "I") es verdadero o no, y esto se hace realizando un experimento, observando, midiendo, interviniendo. Lo que se hizo en este caso fue cambiar de posición a las parturientas de la sala 1 y observar qué cambios traía esta intervención. El resultado que se obtuvo fue que no había cambios, que la proporción de casos de fiebre puerperal seguía alarmantemente alta. 

Esto significa que la consecuencia observacional I que obtuvimos de la hipótesis es falsa. Y de ello podemos deducir - por modus tollens, una regla válida de deducción - que la hipótesis H de la cual se la obtuvo es falsa:

H ---> I
-I
------------------
-H

A un proceso como éste se lo llama refutación empírica de una hipótesis, y es uno de los desenlaces posibles de una contrastación. Como vemos, ocurre cuando la hipótesis nos defrauda: nos hace esperar cosas que no se cumplen, y por ello se la descarta.
  

   Nos detuvimos a explicar también el concepto de confirmación (analizado según la concepción de Hempel) y lo aplicamos a algunos casos tomados de las investigaciones de Semmelweis. En particular, vimos el análisis de Hempel de la contrastación de la hipótesis propia de Semmelweis sobre las partículas cadavéricas o "materia cadavérica" como causante de la fiebre puerperal. Vimos que en este caso la hipótesis quedó confirmada al constatarse la verdad de varias implicaciones obtenidas de ella. Pero advertimos que, no obstante este éxito confirmatorio, la hipótesis, tal como Semmelweis la había formulado al principio, era en realidad falsa, o al menos incompleta: los agentes que causan la fiebre puerperal no están necesariamente asociados a cadáveres, sino que pueden encontrarse en muchos otros medios, incluida (como Semmelweis notó luego con asombro) cierta materia procedente de organismos vivos. Esto muestra una vez más que el apoyo confirmatorio no es definitivo: una hipótesis confirmada hoy puede reconocerse como falsa luego.
  Sin embargo - aunque Hempel no recalca esto de modo suficiente - Semmelweis tuvo razón en lo esencial de su propuesta, que además fue de enorme importancia práctica para la medicina. La enseñanza principal de Semmelweis no fue tanto el origen cadavérico de la materia contaminante, sino la hipótesis de que la fiebre puerperal es esencialmente una septicemia ("Pyämie"), un envenenamiento de la sangre, y no una epidemia proveniente de influencias atmosféricas o miasmas. Esta septicemia surge, dice Semmelweis en la versión final de su hipótesis, por el ingreso al torrente sanguíneo de cierta materia infecciosa que puede provenir de materia cadavérica, aunque también puede provenir de otras fuentes. 


 
En el caso de la división primera, Semmelweis estaba efectivamente en lo cierto al sostener que la causa principal de las muertes por fiebre puerperal era la materia transportada por los médicos en sus manos luego de examinar los cadáveres. Sólo con los trabajos de Pasteur y otros pudo completarse el trabajo de Semmelweis e identificarse los agentes específicos que causan la enfermedad, que son ciertos microorganismos (ciertas bacterias estreptococos y staphilococos). Pero esto (la teoría microbiana de la enfermedad de Pasteur) es un capítulo posterior de la historia de la medicina y de la biología. 
 

 

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