Ilustramos este concepto con un ejemplo acerca de la conducta (cultural o innata) de ciertos animales. Sabemos que el uso de herramientas no es privativo de los primates homo sapiens. Por ejemplo, se sabe que otros primates como los chimpancés usan ramas para atrapar termitas de un termitero: de hecho, se registran muchísimos usos de herramientas entre ellos, muy ingeniosos algunos. Esta conducta con las herramientas, sin embargo, no es innata o automática sino cultural: es aprendida por los chimpancés por imitación de otros chimpancés, y así se transmite de generación en generación. Chimpancés que no han aprendido una cultura no desarrollan por sí mismos (por ejemplo, en cautiverio) las mismas habilidades en el uso de herramientas que aquellos que están inmersos en un grupo que ya usa herramientas. Es por eso que diferentes grupos de chimpancés en diferentes zonas de Africa tienen diferentes conductas relativas a las herramientas y diferentes usos para las mismas.
El caso opuesto - el de una conducta innata - es el de la cría del cuckoo. La madre cuckoo deja su huevo en un nido ajeno (y de otra especie, por ejemplo el petirrojo), logrando así que la madre adoptiva se haga cargo de los "gastos" de la cría de su retoño. Y esto es efectivamente lo que hace la engañada madre adoptiva: cría con gran esmero y enorme esfuerzo la cría cuckoo, incluso cuando ha tomado un tamaño varias veces mayor que el suyo. Pero la cría cuckoo agrega una nota de horror a esta historia: lo primero que hace al salir del cascarón es efectuar una serie de movimientos que le permiten arrojar todos los huevos de sus hermanos postizos del nido, quedándose así como el único merecedor del cuidado de la madre petirroja. Evidentemente, esta conducta asesina del cuckoo bebé ni bien rompe el cascarón es preprogramada genéticamente, no cultural. Sea como fuere, un alumno quedó muy apesadumbrado al oir esta historia macabra. Esperemos que se recupere del shock.
El caso opuesto - el de una conducta innata - es el de la cría del cuckoo. La madre cuckoo deja su huevo en un nido ajeno (y de otra especie, por ejemplo el petirrojo), logrando así que la madre adoptiva se haga cargo de los "gastos" de la cría de su retoño. Y esto es efectivamente lo que hace la engañada madre adoptiva: cría con gran esmero y enorme esfuerzo la cría cuckoo, incluso cuando ha tomado un tamaño varias veces mayor que el suyo. Pero la cría cuckoo agrega una nota de horror a esta historia: lo primero que hace al salir del cascarón es efectuar una serie de movimientos que le permiten arrojar todos los huevos de sus hermanos postizos del nido, quedándose así como el único merecedor del cuidado de la madre petirroja. Evidentemente, esta conducta asesina del cuckoo bebé ni bien rompe el cascarón es preprogramada genéticamente, no cultural. Sea como fuere, un alumno quedó muy apesadumbrado al oir esta historia macabra. Esperemos que se recupere del shock.
El ejemplo de contrastación crucial que vimos en clase fue en relación con el buitre egipcio o alimoche (Neophron percnopterus). Este ave también usa herramientas. Como desea comer el contenido de los huevos de avestruces, pero no puede romperlos con el pico, agarra piedras del entorno, levanta vuelo y "bombardea" el huevo de avestruz lanzando la piedra con bastante buena puntería, de modo que al cabo de unos pocos intentos logra hacer estallar el huevo. El problema que surgía era a qué se debía, cómo se generaba este comportamiento del buitre egipcio. Este problema suscitó dos hipótesis rivales: la hipótesis de que el comportamiento era innato (genético), y la hipótesis rival de que era cultural. ¿Cuál de las dos hipótesis es verdadera? Es decir, ¿el bombardeo era algo que el buitre egipcio ya está preprogramado genéticamente para realizar, o era una conducta que sólo desarrollaba aprendiendo de otros buitres egipcios que hacen algo similar? Aquí tenemos las dos hipótesis rivales.
La contrastación crucial - que acá presentamos de manera muy resumida - la llevó a cabo un grupo de zoólogos españoles que criaron con mucho cuidado un alimoche aislado de cualquier otro alimoche. Colocaron un huevo de avestruz en medio de
unas cuantas piedras más o menos cercanas y liberaron al alimoche,
observándolo cuidadosamente. El alimoche, después de algunos tanteos,
tomó una de estas piedras, leventó vuelo y bombardeó el huevo del
avestruz hasta hacerlo estallar y poder comer su contenido, tal como la hipotesis innatista nos hacía esperar, y contrariamente a lo que nos haría esperar la hipótesis cultural.
Ejercicio:
1. Formular el problema que originó la investigación.
2. Formular las dos hipótesis rivales. Elucide además el concepto de conducta cultural y el de conducta innata.
3. Analizar la contrastación, explicitando las implicaciones contrastadoras derivadas de cada hipotesis.
4. Determinar el desenlace de la contrastación (qué hipótesis quedó confirmada y qué hipótesis quedó refutada), justificando la respuesta.
5. ¿La hipótesis confirmada quedó demostrada más allá de toda duda posible? Explique.
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